miércoles, 9 de septiembre de 2026

De nuevo sobre la bola de bronce de Aristóteles.

 


 

Leyendo hoy a Lezama Lima, La expresión americana, me encuentro con el siguiente pasaje: “El otro mito tomado de Plinio, sobre la vigilancia de las águilas, que alejan el sueño con una garra levantada, sosteniendo una piedra para que al caer se vuelva a hacer imposible el sueño. Símbolos de astucia, de cautela o resguardo.” (Alianza Editorial, p. 40)

 

Es evidente que Lezama citaba de memoria, y no le preocupaba mayormente la exactitud, sino lo sugestivo del mensaje, pues una pequeña consulta a la IA nos dice que no se trata de águilas, sino que Plinio se refiere a las grullas. Hablando de ellas escribe:

 

viernes, 14 de agosto de 2026

El bar Siddharta y Ana Juan. (Arte moderno presumiblemente desaparecido en Valencia)

 


Aunque la Inteligencia Artificial considere que el bar Siddharta no fue un lugar de referencia en la Valencia de los años 80, la Valencia de la –digamos- movida, tengo para mí que parte notable del arte de esa época se encerraba en él, y ha desaparecido.

El local se encontraba detrás de la iglesia del Temple, por donde la estatua del pintor Ribera, en un callejón que daba a la calle dels Mestres, muy cerca de la policía local. Curiosa vecindad, pues que era un bar de tarde y noche, donde se consumían habitualmente drogas blandas (hachís y marihuana).

viernes, 7 de agosto de 2026

Salinas y Heine: la naturaleza personificada

 

Traigo hoy dos poemas que presentan tangencias inauditas (o no tan inauditas, pues mucho me temo que Salinas tuvo presente el texto del alemán). En ambos poemas nos encontramos con una personificación de la naturaleza, que ama o sueña. El de Salinas es ingenioso, muy bello y bien escrito; el de Heine es, me parece, una cumbre de la lírica universal.

 

El agua que está en la alberca
y el verde chopo son novios
y se miran todo el día
el uno al otro.
En las tardes otoñales,
cuando hace viento, se enfadan:
el agua mueve sus ondas,
el chopo sus ramas;
las inquietudes del árbol
en la alberca se confunden
con inquietudes de agua.
Ahora que es la primavera,
vuelve el cariño; se pasan
toda la tarde besándose
silenciosamente. Pero
un pajarillo que baja
desde el chopo a beber agua,
turba la serenidad
del beso con temblor vago.
Y el alma del chopo tiembla
dentro del alma del agua.

 (Pedro Salinas: Presagios)

                                                      

 

Un pino se alza en la cumbre
De un monte del Norte helado.
Sueña; la nieve y el hielo
Lo envuelven con su sudario.
Sueña con una palmera
Que en el Oriente lejano,
Se alza solitaria y triste
Sobre un peñón abrasado.

(Heinrich Heine)

domingo, 2 de agosto de 2026

Pedro Salinas: Perdóname por ir así, buscándote... Comentado por Lázaro Carreter

 

Este verano le leí este poema a mi esposa. Me llamó la atención que, al final, la forma verbal que ella esperaba (pues no la escuchó con claridad) es la misma que utiliza Salinas(eras), y no la que cualquier lector esperaría(eres), como figura el poema en la página de Ciudad Seva, por ejemplo, de donde lo tomé (y luego corregí). Ella hacia una lectura muy profunda del poema, de la capacidad del amor para revelar al otro y sacar lo mejor suyo (mi lectura era más intelectual, más saliniana, creo, como la de Lázaro Carreter).

 

Cuando busqué el comentario de éste, en su libro azul de Anaya (Lengua española 1º) antes de teclearlo miré si en el ciberespacio estaba, para ahorrarme algo de faena y restituirlo a su autor. Lo encontré en una página –www.studocu.com-, sin nombre de su creador. Pero, cuál no sería mi sorpresa cuando, al confrontarlo con el original, veo que sigue las ideas al pie de la letra, pero la redacción va variando ligera y continuamente, de manera que he tenido un trabajo enorme corrigiéndolo para hacerlo coincidir con el original de Lázaro Carreter. De todas formas, cualquier esfuerzo es poco para llevar al ciberespacio los magníficos comentarios –para BUP- de tan preclaro maestro.

 

PEDRO SALINAS: “Perdóname por ir así, buscándote”

 

Introducción

 

Poeta, profesor, crítico literario,  Salinas (1892-1951) destaca –dentro de la generación del 27- por su poesía  amorosa, sobre todo gracias a sus dos libros fundamentales: La voz a ti debida (1933) y Razón de amor (1936). En sus versos, el amor es una fuerza prodigiosa que da plenitud a la vida y sentido al mundo.

 

martes, 14 de julio de 2026

Señoras odiosas en la narrativa inglesa (Jane Austen)

 


Una de las virtudes de la narrativa inglesa es la manera que tiene pintar señoras especialmente odiosas. Me viene al recuerdo, aunque ahora es vago, pues leí la obra bastantes años atrás, lo mucho que me impresionó la Becky Sharp de La feria de las vanidades, de W. M. Thackeray. Muy reciente es la lectura de Mansfield Park, donde nos encontramos con la insoportable tía Norris. Personaje muy pagado de sí mismo, que quiere meterse en todos los asuntos y llevar las riendas si es posible, con un afán de protagonismo exagerado, que nos recuerda a algunas personas que hemos conocido a lo largo de nuestra vida.

 

lunes, 6 de julio de 2026

Sobre la lectura en voz alta. Mansfield Park, Jane Austen.

 

 Muchas veces he pensado, mientras ejercía de profesor de lengua y literatura, que antes de saber lo que era una estructura profunda en sintaxis (cuando estuvo de moda la gramática generativa de Chomsky) o los dichosos conectores de la Pragmática, lo que debía aprender al alumno era a “leer y escribir”. ¡Qué tristeza me daba cuando observaba, ya en tercero o cuarto de la ESO, como muchos, muchísimos estudiantes eran incapaces de articular tres o cuatro frases seguidas con fluidez y sentido! Pero no sólo eso: es habitual ver cómo, en los oficios religiosos, los adultos que leen pasajes de la Biblia y los Salmos no hacen sino farfullar emisiones poco inteligibles. No es difícil tampoco encontrar cómo actores de teatro no aciertan a decir correctamente el verso (sin ir más lejos, recientemente, en el programa de Iñaki Gabilondo sobre la lengua española, una actriz recitaba unos versos de nuestro siglo de Oro -creo que eran de Lope- con mayúsculo énfasis pero con deficiencia perceptible).

 

jueves, 25 de junio de 2026

La paideia y la luna en la ventana

 

Leo en Paideia, de Werner Jaeger la siguiente anécdota:

Pero baste citar en apoyo de esto una frase del filósofo Estilpón, uno de los principales representantes de la escuela socrática de Megara, fundada por Euclides. Cuando Demetrio Poliorcetes, después de la conquista de Megara, quiso demostrar al filósofo su buena voluntad e indemnizarle del saqueo de su casa, le rogó que le presentase una lista de todas las cosas de su propiedad que habían desaparecido. A lo cual contestó irónicamente Estilpón: "La paideia no se la ha llevado nadie de mi casa."

 [paideia: formación espiritual del hombre en su camino hacia el bien.]

Y me recuerda el haikú del monje budista Ryokan (que vivió entre el siglo XVIII y XIX):

Al ladrón

 se le olvidó

 la luna en la ventana.