En un ensayo de Serrano Poncela sobre La Regenta que casi comienza así: “confieso que es una de las pocas novelas españolas que puedo releer sin fatiga”, nos comenta que, a raíz de su publicación, fue muy atacada, no sólo por el clero local (el obispo de Oviedo hizo un escrito contra la novela que se repartía a los fieles), sino también por gacetilleros de la época, y nos transcribe fragmentos de la crítica (impagable por lo excelso del desatino) que de la obra se hizo en un semanario llamado Tambor y Gaita:
“Contra el insomnio: esta grave enfermedad se cura como con la mano
gracias al específico inventado por el reputado crítico Clarín. La mayor parte
de los capítulos de La Regenta
producen un sueño casi instantáneo, tranquilo y reparador. El insomnio más
tenaz cede con un par de capítulos, que es la más alta dosis […]”
Vivir para ver.
(S. Serrano Poncela: “Un
estudio de La Regenta” en Clarín y “La Regenta”, colección de
estudios editados por Sergio Beser, Ariel, 1982)


