Leo en Paideia, de Werner Jaeger la siguiente anécdota:
Pero baste citar en
apoyo de esto una frase del filósofo Estilpón, uno de los principales
representantes de la escuela socrática de Megara, fundada por Euclides. Cuando
Demetrio Poliorcetes, después de la conquista de Megara, quiso demostrar al
filósofo su buena voluntad e indemnizarle del saqueo de su casa, le rogó que le
presentase una lista de todas las cosas de su propiedad que habían
desaparecido. A lo cual contestó irónicamente Estilpón: "La
paideia no se la ha llevado nadie de mi casa."
Y me recuerda el haikú del monje budista Ryokan (que vivió entre el siglo XVIII y XIX):
Al ladrón
se le olvidó
la luna en la ventana.



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