domingo, 13 de septiembre de 2026

Dos o tres cosas que sé de Jacobo Christensen y otro extraordinario concierto de Nostrum Mare Camerata.

  

 Acudí un día, como profesor de guardia, a una clase de 2º de ESO, del IES Ramón Llull de Valencia. No era un grupo demasiado follonero, pero como buen segundo, había niños un tanto desbaratados, y otros que intentaban buscar las cosquillas a un profesor desconocido para ellos. En primera fila estaba sentado un niño rubio que trabajaba concentrado. De repente me pidió permiso para tirar un papel en la papelera. Me quedé casi estupefacto: ¿de dónde habría salido este muchacho tan educado?

 

Días después se celebraba algún acto en el Instituto y asistiríamos en una sala escogida a algunas actuaciones de alumnos del centro. De pronto veo que el muchacho rubio tan educado va a tocar el violín acompañado por un pianista. Asombro me causó oírle interpretar con su instrumento y me dije para mis adentros: estoy en presencia de un verdadero fenómeno musical. Se trataba, como habrán adivinado, de Jacobo Christensen.

 

A partir de ese día intenté no perderme ninguna de las breves actuaciones que hacía en el centro. Entonces tendía a lo virtuoso y espectacular: piezas como los Aires gitanos, de Sarasate, o la Meditación de Thais, de Massenet. Lo solía acompañar el pianista Carlos Apéllaniz, mayor que él, y formaban una pareja extraordinaria. Disfruté mucho cada vez que los escuchaba.

 

En los siguientes cursos lo tuve como alumno, y era un chaval excelente, inteligente y buen estudiante (en la medida en que su muy exigente carrera musical se lo permitía), y desde luego educadísimo. Tuve algunas charlas muy interesantes con él sobre música, que siempre me han sabido a poco, a causa de la brevedad de ellas y sus enormes conocimientos de la materia. Y ya más tarde he seguido asistiendo a sus conciertos, siempre que puedo, fuera del ámbito escolar. De alguna manera he seguido su carrera bastante de cerca.

 

Hoy teníamos en el Palau de la Música de Valencia una nueva propuesta (denominada Iterum) del grupo que fundó y dirige: Nostrum Mare Camerata. Excelente, como todo lo que he presenciado de este grupo desde que lo escuché por primera vez en su estreno en el Teatro Olympia.

 Tocaron cosas de Kurt Weill, de Ravel (la muy compleja Tzigane), la Danza española de La vida breve, de Manuel de Falla (un clásico de su repertorio, que luego repetirían como bis), una pieza instrumental de Puccini (maravillosamente dirigida por Jacobo y el grupo sonando de maravilla)…

Pero lo que más me ha sorprendido hasta causarme una emoción profunda ha sido su faceta de compositor. Ya sabemos que Jacobo es un violinista virtuoso. Hace tiempo que lo descubrí como magnífico director (y comunicador, qué bien comunica Jacobo la música a su público). Pero insisto, hoy lo he descubierto como compositor, y me ha conmovido profundamente. Mis conocimientos musicales son bastante básicos, y no puedo hablar con mucho conocimiento de causa, pero no creo equivocarme si digo que hoy ha sido un día importante en la música española, pues un joven compositor de nuestra tierra ha puesto sobre escena tres poemas del Romancero gitano, de García Lorca, magníficamente musicados por él (e interpretados por la mezzosoprano Carmen Lázaro).

 

Como los últimos conciertos de Jacobo y la Camerata que he presenciado, terminó con la ovación del público, puesto de pie, agradeciéndoles su entrega y su talento para hacernos disfrutar tanto de la música. Desde este post no quiero sino prolongar esa respuesta agradecida.

 

miércoles, 9 de septiembre de 2026

De nuevo sobre la bola de bronce de Aristóteles.

 


 

Leyendo hoy a Lezama Lima, La expresión americana, me encuentro con el siguiente pasaje: “El otro mito tomado de Plinio, sobre la vigilancia de las águilas, que alejan el sueño con una garra levantada, sosteniendo una piedra para que al caer se vuelva a hacer imposible el sueño. Símbolos de astucia, de cautela o resguardo.” (Alianza Editorial, p. 40)

 

Es evidente que Lezama citaba de memoria, y no le preocupaba mayormente la exactitud, sino lo sugestivo del mensaje, pues una pequeña consulta a la IA nos dice que no se trata de águilas, sino que Plinio se refiere a las grullas. Hablando de ellas escribe:

 

“Durante los momentos de la noche tienen centinelas que sostienen en un pie una piedrecilla, que, en caso de ser soltada debido al sueño y caer, demuestre su negligencia. Las demás duermen con la cabeza metida bajo un ala y apoyadas alternativamente en uno u otro pie. El jefe, con el cuello erguido, vela por la seguridad de todas y da señales de aviso.”

 (Plinio: Historia natural, libro X, 30)

 

Lo que me llama la atención es la similitud entre este mito y una leyenda sobre el joven Aristóteles que ya comenté en el blog (https://ccm-cidehamete.blogspot.com/2024/12/el-joven-aristoteles.html): aquella que nos dice que, en su disciplina de estudio, el muchacho llevaba siempre una bola de broce en su mano, de manera que si se quedaba dormido, los músculos de ésta se destensaban, la bola caía sobre una palangana de metal, se despertaba el joven y volvía a su trabajo lector. En aquel post comentaba un pasaje de Luis Vives y una escultura del Museo d´Orsay. Hoy, a diferencia de Lezama, lo que me insta a ocuparme del asunto es la búsqueda de la exactitud. Así, por ejemplo, encuentro que la anécdota sobre el joven Aristóteles procede de un brevísimo pasaje de Diógenes Laercio. En su Vida y opiniones  de los filósofos más ilustres, en el libro 5, dedicado al Estagirita, escribe:

 

“Y que cuando se echaba a dormir tomaba en la mano una bola de bronce, poniendo debajo un cuenco, para que cuando le cayese la bola en el cuenco se despertase al ruido.”

 

Otra cosa sería indagar dónde se produce la confluencia de ambas leyendas. Habida cuenta de que Diógenes Laercio (s. III d. C) es suficientemente posterior a Plinio el Viejo, mucho nos tememos que el imaginativo biógrafo de los filósofos antiguos adaptó la leyenda de las grullas a la vigilancia y responsabilidad del joven estudioso. Pero esta indagación excede con mucho las posibilidades de este post.