Días después se celebraba
algún acto en el Instituto y asistiríamos en una sala escogida a algunas
actuaciones de alumnos del centro. De pronto veo que el muchacho rubio tan educado
va a tocar el violín acompañado por un pianista. Asombro me causó oírle
interpretar con su instrumento y me dije para mis adentros: estoy en presencia
de un verdadero fenómeno musical. Se trataba, como habrán adivinado, de Jacobo
Christensen.
A partir de ese día intenté
no perderme ninguna de las breves actuaciones que hacía en el centro. Entonces
tendía a lo virtuoso y espectacular: piezas como los Aires gitanos, de Sarasate, o la Meditación de Thais, de Massenet. Lo solía acompañar el pianista Carlos
Apéllaniz, mayor que él, y formaban una pareja extraordinaria. Disfruté mucho
cada vez que los escuchaba.
En los siguientes cursos lo
tuve como alumno, y era un chaval excelente, inteligente y buen estudiante (en
la medida en que su muy exigente carrera musical se lo permitía), y desde luego
educadísimo. Tuve algunas charlas muy interesantes con él sobre música, que
siempre me han sabido a poco, a causa de la brevedad de ellas y sus enormes
conocimientos de la materia. Y ya más tarde he seguido asistiendo a sus
conciertos, siempre que puedo, fuera del ámbito escolar. De alguna manera he
seguido su carrera bastante de cerca.
Hoy teníamos en el Palau de
la Música de Valencia una nueva propuesta (denominada Iterum) del grupo que fundó y dirige: Nostrum Mare Camerata.
Excelente, como todo lo que he presenciado de este grupo desde que lo escuché
por primera vez en su estreno en el Teatro Olympia.
Tocaron cosas de Kurt Weill, de Ravel (la muy
compleja Tzigane), la Danza española
de La vida breve, de Manuel de Falla
(un clásico de su repertorio, que leugo repetirían como bis), una pieza
instrumental de Puccini (maravillosamente dirigida por Jacobo y el grupo
sonando de maravilla)…
Pero lo que más me ha
sorprendido hasta causarme una emoción profunda ha sido su faceta de
compositor. Ya sabemos que Jacobo es un violinista virtuoso. Hace tiempo que lo
descubrí como magnífico director (y comunicador, qué bien comunica Jacobo la
música a su público). Pero insisto, hoy lo he descubierto como compositor, y me
ha conmovido profundamente. Mis conocimientos musicales son bastante básicos, y
no puedo hablar con mucho conocimiento de causa, pero no creo equivocarme si
digo que hoy ha sido un día importante en la música española, pues un joven
compositor de nuestra tierra ha puesto sobre escena tres poemas del Romancero gitano, de García Lorca,
magníficamente musicados por él (e interpretados por la mezzosoprano Carmen
Lázaro).
Como los últimos conciertos
de Jacobo y la Camerata que he presenciado terminó con la ovación del público,
puesto de pie, agradeciéndoles su entrega y su talento para hacernos disfrutar tanto
de la música. Desde este post no quiero sino prolongar esa respuesta
agradecida.



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