domingo, 18 de abril de 2010

Celebremos el día del Libro escuchando con los ojos a Quevedo

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.

1 comentario:

Ana dijo...

Un buen soneto para una buena causa.
Respecto a Colinas y su homenaje a Pound, vaya lástima de poema! Porque sería estupendo de no tener un tropezón: "debes ir a buscarle". Ya estamos con el dichoso leísmo permitido y tolerado por la arbitraria RAE. Un dativo que se convierte en acusativo por arte de gracia, por "concesión mesetaria" como dijo Lázaro Carreter. Y más tratándose de poesía que requiere la más alta precisión linguística. A mí ese "le" me fastidia el poema.Desde luego a Borges se le abrirían las carnes.
Es "correcto" decir culturizar, pero yo no lo diría nunca.
A pesar del aire veneciano que respira, me quedo con el magnífico retrato que A. Lewis hizo a Ezra Pound(aunque, como diría Gila, sean amores distintos).
Ana.