martes, 18 de junio de 2019

Papeles póstumos de un profesor de COU (5): "Allá en las tierras altas". Diseño retórico en dos poemas de Antonio Machado


Otro de los comentarios que solía hacer en mis clases de COU, cuando estudiábamos a Machado, era un análisis comparativo de dos poemas del autor, uno perteneciente a Soledades. Galerías. Otros poemas (le llamaremos SGOP), y el otro a Campos de Castilla (CC). En ellos estudiaba la permanencia en la mente del poema, durante largos años, de un diseño compositivo (diseño retórico también le podríamos llamar, utilizando la terminología de Lázaro Carreter, vide bibliografía). Los poemas eran el LXXII del primer poemario y el CXXI del segundo, que copio a continuación:

LXXII (Soledades. Galerías. Otros poemas)

La casa tan querida
donde habitaba ella,
sobre un montón de escombros arruinada
o derruida, enseña
el negro y carcomido
maltrabado esqueleto de madera.
La luna está vertiendo
su clara luz en sueños que platea
en las ventanas. Mal vestido y triste,
voy caminando por la calle vieja.


CXXI (Campos de Castilla)

Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.


El primero es un típico poema de SGOP, donde se produce un motivo que, con una modulación un tanto especial, hemos estudiado en el comentario de “Los sueños malos” (en este mismo blog), y que también estudia Francisco Ynduráin en su estudio “Una constante en la poesía de Antonio Machado” (bibliografía).

En mi comentario de aquel poema decía yo lo siguiente: “Si atendemos a varios de los poemas de SGOP en que aparece el poeta merodeando por una plaza en torno a balcones y ventanas (X, XXV, XXX, XXXVIII, XCIV) nos podemos dar cuenta de que la voz poética anda buscando lo que podríamos denominar la fantasmática mujer ausente (probablemente muerta). Es un referente sentimental del poeta, sin nombre, y que, desde luego, jamás se hace presente, más que a través de visiones mortecinas. Por eso la denomino así.

El joven Machado de SGOP, que parece verdaderamente un muerto en vida, anda en sus poemas frecuentemente en pos de esta irreal figura.”

Ynduráin hablaba del motivo de “la afanosa busca nocturna de algo deseado, y tan anhelosamente perseguido como reiteradamente negado.”

En este poema ese motivo del que hablamos adquiere, a su vez, una modulación propia. No vemos al poeta merodeando desde el comienzo (sino al final) y la referencia a la mujer es muy indirecta, aparece en una subordinada adverbial de tiempo (“donde habitaba ella”) con respecto a la casa, eje central del poema. Se nos describe esta casa en ruinas, a través de un insistente juego de aliteraciones en /r/ (escombros, arruinada, derruida, negro, carcomido, maltrabado, madera), que a su vez acompaña a términos de tipo negativo que remiten a la idea de destrucción.
Si unimos el uso del término “esqueleto”, referido a la casa, que es una personificación, a el simbolismo mortuorio de esa luz de luna sobre las ventanas (y que es un simbolismo esencialmente contextual, en relación con otros poemas del poemario citados anteriormente), llegaríamos a la conclusión de que esa casa en ruina simboliza la ruina de su antiguo amor. Y entonces se produce el giro interesante del poema, en los dos últimos versos: “Mal vestido y triste, / voy caminando por la calle vieja.”
Se produce un brusco cambio de perspectiva (de hablar de la casa en 3ª persona se pasa a hablar del sujeto poético en primera persona) que acompaña a una presentación lamentable de ese mismo sujeto poético.

Estos dos elementos constituyen el diseño retórico de que hablaremos:
1- brusco cambio de perspectiva
2- presentación lamentable del sujeto poético

La idea de este diseño retórico le había interesado a Machado, pero su plasmación en el poema no había sido muy lograda. El poema de SGOP es un poema aceptable, pero no desde luego un poema a la altura de su autor.

Entiendo que este diseño retórico le seguía bailando en la cabeza, de manera que años después, en un poema de Campos de Castilla, el CXXI (que Ribbans en su edición de Cátedra data en mayo de 1913), se le presentó la ocasión de volverlo a utilizar, y en esta ocasión sí que logró un poema verdaderamente extraordinario.

La clave de la estructura nos la dan dos demostrativos (un adverbio de lejanía, “allá” y un determinante de proximidad “estos”) que nos sitúan, primero, en la lejanía castellana (“las tierras altas”, “Duero”, “Soria”) y luego en la proximidad jienense de Baeza (“campos de la tierra mía, / bordados de olivares polvorientos”). Hacia Castilla vuela su corazón en algo más que un ensueño, en lo que llamaríamos un delirio, puesto que el poeta comienza a hablar a Leonor, evocando los álamos del río (sus álamos junto al Duero) y la mole del Moncayo, azul y blanco. Tan inmerso está en su delirio que le pide a Leonor que le dé su mano, pero ése será el momento en que el delirante ensueño se desvanezca: uno puede ver a un fantasma y hablar con él, pero no tocarlo, y justo en el momento en que el poeta quiere pasar al tacto (en un encabalgamiento) se deshace su fantasía delirante, y se ve a sí mismo en su tierra andaluza. Se ha producido un brusco cambio de perspectiva (1), y en su tierra se va a contemplar a sí mismo de forma lamentable (2). Hemos visto que se dan los dos momentos del diseño retórico del poema de SGOP.

Que Machado tenía presente el poema anterior cuando escribe el de CC se hace evidente si comparamos los dos finales:


Mal vestido y triste,
voy caminando por la calle vieja.


Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.


Subrayo los cuatro elementos que se repiten, aunque alterando algo el orden (son muchos para verso y medio del primer poema, o algo más de dos versos del segundo). Lo que ocurre es que, con la nueva ordenación, y la enumeración final de cinco notas negativas atribuidas al mismo ser (“solo, / triste, cansado, pensativo y viejo”) el poema alcanza una rotundidad que ni de lejos se vislumbraba en el anterior.

La presencia de una mujer real, con nombre (Leonor), que remite a un hecho biográfico de gran carga dramática (y enorme plasmación poética: su muerte); la entidad geográfica del brusco cambio de perspectiva (Castilla / Andalucía); y la rotundidad de la lamentable imagen final del sujeto poético, hacen que -en mi opinión- esta concreción del antiguo diseño retórico produzca uno de los poemas más representativos y logrados de Machado.

Si he utilizado el término delirio al hablar de la ensoñación machadiana del poema es porque entiendo que uno de los desajustes del estado delirante es ver como real, existente, algo que es puramente imaginario. Una carta que le envió Machado a su amigo y maestro Unamuno por la misma época en que componía el poema nos da a entender que este estado delirante también se produjo en su vida:

La muerte de mi mujer dejó mi espíritu desgarrado. Mi mujer era una criatura angelical segada por la muerte cruelmente. Yo tenía adoración por ella; pero sobre el amor está la piedad. Yo hubiera preferido mil veces morirme a verla morir, hubiera dado mil vidas por la suya. (…) el golpe fue terrible y no creo haberme repuesto. Mientras luché a su lado contra lo irremediable me sostenía mi conciencia de sufrir mucho más que ella, pues ella, al fin, no pensó nunca en morirse y su enfermedad no era dolorosa. En fin, hoy vive en mí más que nunca. Y algunas veces creo firmemente que la he de recobrar.” (J. L. Cano, p. 549, subrayado mío)



Bibliografía utilizada:

- Cano, José Luis: Antonio Machado. Antología poética. Biografía. Bruguera, 1982.

- Debicki, Andrew P.: “La perspectiva y el punto de vista en poemas descriptivos machadianos”, en José Ángeles: Estudios sobre Antonio Machado, Ariel, 1977.

- Lázaro Carreter, Fernando (1981). «Imitación compuesta y diseño retórico en la Oda a Juan de Grial», en Academia Literaria del Renacimiento, I: Fray Luis de León, Salamanca.

- Ynduráin, Francisco: “Una constante en la poesía de Antonio Machado”, en http://www.cervantesvirtual.com/portales/francisco_yndurain/su_obra_catalogo/




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