miércoles, 19 de mayo de 2010

El comienzo de la Carta al padre, de Kafka.

Un texto esencial, que supone un intento mayor de clarificación de un ser humano y de una relación familiar, y que Kafka jamás se atrevió a entregar a su padre:

Querido Padre: No ha mucho me preguntaste por qué digo que te tengo miedo. Como de costumbre, no supe qué contestarte, en parte precisamente por el miedo que te tengo, en parte porque razonar sobre este miedo requiere demasiados detalles como para que al hablar pueda coordinarlos a medias. Y si ahora intento contestarte por escrito, aun así no resultará sino muy incompleto, porque el miedo y sus consecuencias me bloquean ante ti también al escribir, y porque la magnitud del tema supera en mucho mi memoria y mi entendimiento.

Franz Kafka: Carta al padre.

1 comentario:

Ana dijo...

Dice Savater que Nietzsche fue lo que fue en buena parte gracias a Elisabeth, la difícil hermana. Tal vez pueda decirse lo mismo de Franz y su padre. Esto es de psicoanálisis.
Una vez un tipo, que tú también conoces, Carlos (el que estaba encantado de conocerse y hablaba siempre maravillas de sí mismo), me contó lo siguiente:
Tenía una relación sumamente difícil con su padre. Cuando éste estaba moribundo en el hospital, lo llamaron urgentemente. Dice que llegó enseguida, que encontró a su padre prácticamente muerto, pero que aún le dio tiempo de susurrarle al oído: "Padre, te perdono". Y que los médicos y enfermeras que estaban allí lloraron de emoción...
Pero, hace falta ser gilipollas! ¿Cómo se puede hacer tal cosa?. Lo normal sería que uno mismo pidiera perdón. Qué pensaría su padre si lo oyó...
No sé, no sé... A veces pienso que la manía de culpar a otros de lo que nos pasa es hacer lo mismo que
hacen los alumnos cuando culpan de sus problemas académicos a los profesores.
Lo siento por Franz, pero bendito padre si tuvo algo que ver en que escribiera tan requetebién.