domingo, 30 de noviembre de 2008

Dos célebres medievalistas hablan sobre el cuento de don Illán, "la joya de la colección", en opinión de la primera

Si es que la invención absoluta del tema no pertenece a don Juan Manuel, éste aporta siempre la bien meditada arquitectura, la sugerencia muy precisa de un ambiente, el fino (aunque típico, no individual) trazado de caracteres. Piénsese (...) en la historia de don Illán de Toledo, con su ilusionismo sutil que engaña al deán (y al lector), con su narración sabiamente demorada para desplegar con infinitos toques menudos la ingratitud del discípulo y las reiteradas pruebas a que lo somete la paciencia del maestro, con la evocación miniaturista de la cámara del nigromante, de los cabildeos de la elección episcopal, de los parientes, humorísticamente singularizados, que el clérigo prefiere siempre a don Illán. Tan prodigiosa transmutación en éste y en la mayoría de los Exemplos es, desde luego, el don personal y particular título de gloria de don Juan Manuel.

María Rosa Lida de Malkiel


Ahora bien, se me antoja evidente que la clave artística del cuento es la equiparación formal de brujería y literatura. Si el deán es objeto de los encantamientos de don Illán, el lector lo es de los de don Juan Manuel: deán y lector, en efecto, se engañan de idéntica forma: ni un dato, ni a una palabra sugiere ni a uno ni a otro que cuanto vive o lee no es real ni objetivo, ni uno ni otro puede juzgar, finalmente, si todo ha ocurrido en el mundo tangible o en el de la imaginación motivada por la magia. Así, la concordancia de materia y forma es impecable: brujería y literatura son una sola cosa, responden a una única receta: el propio cuento, literalmente, es un hechizo.

Francisco Rico

1 comentario:

JULIAN dijo...

Desde luego no hay color en la didáctica de los "celébres medievalistas". Maria Rosa debería bajar de los cielos, como hace el Sr. Rico.
También querría hacer una reseña a los fantásticos Haikus de Borges.
La luna nueva la mira desde otro puerto, y no desde otra puerta. El fondo del poema nos dice los mismo, pero el sitio es importante...
Un abrazo
Sigue así, que seguimos aprendiendo contigo.
Julián y Carmen