Ya en cuarto o quinto de Filología
Hispánica, Javier y yo nos entregábamos a un juego de estudiantes estudiosos y
eruditos, que consistía en que uno decía un verso y el otro tenía que adivinar
su autor (o incluso a qué obra pertenecía). Así entreteníamos algunos ocios y
no nos despegábamos de nuestra académica obligación (que constituía, al mismo
tiempo, nuestra devoción).
Lo traigo hoy al blog para recordar
esos viejos tiempos y por si alguien se engancha en tan ameno juego. Copio sólo
versos del siglo de oro (otro día haré el mismo juego con poesía contemporánea).
Si no se acierta a la primera siempre nos quedará la IA y el señor Google.
- el aire el huerto orea / y
ofrece mil olores al sentido
- la gaita al baile solicita
el gusto
- mi corazón es reino del
espanto
- íbate tanto en perseguir las
fieras / íbate tanto en un pastor dormido
- que parezca locura y
devaneo / lo que es amor, lo que es conocimiento
- entremos más adentro en la
espesura
- en la lucha de amor juntos
trabados / con lenguas, brazos, pies y
encadenados
- no es sordo el mar: la
erudición engaña
- ¿qué mandáis hacer de mí?
- oscuro el borrador y el
verso claro
- antes que el tiempo muera
en nuestro brazos
- pesadumbre daré a unos caracoles
- rompe la tela deste dulce
encuentro
- por vos nací, por vos tengo
la vida, / por vos he de morir, y por vos muero
- miró al soslayo, fuese y no
hubo nada
- huyó lo que era firme y solamente
/ lo fugitivo permanece y dura
- si te labra prisión mi fantasía
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