Lo prometido es deuda. Aquí van unos versos del siglo XX para jugar:
- con cinco diminutas
ferocidades
- te acompañan las barras de
los bares / últimos de la noche
- hay en mis venas gotas de
sangre jacobina
- ya no la quiero, es cierto,
pero tal vez la quiero / es tan corto el amor, y es tan largo el olvido
- como yo, como todo lo que
espera
- la vulva, el verbo, el
vértigo y el centro
- el cielo tiene playas donde
evitar la vida / y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora
- hoy te he mirado lentamente,
/ y te has ido elevando hasta tu nombre
- las naves por el mar, tú
por tu sueño
- a esta corporeidad mortal y
rosa / donde el amor inventa su infinito
- me moriré en París con
aguacero
- Era imposible el olvido. / Fuimos
verdad. Y quedó.
- voy por tu cuerpo como por
el mundo
- y en un vaso olvidada se
desmaya una flor
- y el pecho se consuela,
porque sabe / que el mundo pudo ser una bella verdad
- Gracias, Señor, la casa
está encendida
N.B. En una rápida mirada veo que me he dejado fuera a Manuel Machado, Cernuda, Blas de Otero, José Hierro... ¡Todo un pecado contra el Espíritu!
No hay comentarios:
Publicar un comentario