Este
verano le leí este poema a mi esposa. Me llamó la atención que, al final, la
forma verbal que ella esperaba (pues no la escuchó con claridad) es la misma
que utiliza Salinas(eras), y no la
que cualquier lector esperaría(eres),
como figura el poema en la página de Ciudad Seva, por ejemplo, de donde lo tomé
(y luego corregí). Ella hacia una lectura muy profunda del poema, de la
capacidad del amor para revelar al otro y sacar lo mejor suyo (mi lectura era
más intelectual, más saliniana, creo, como la de Lázaro Carreter).
Cuando
busqué el comentario de éste, en su libro azul de Anaya (Lengua española 1º) antes
de teclearlo miré si en el ciberespacio estaba, para ahorrarme algo de faena y
restituirlo a su autor. Lo encontré en una página –www.studocu.com-, sin nombre
de su creador. Pero, cuál no sería mi sorpresa cuando, al confrontarlo con el
original, veo que sigue las ideas al pie de la letra, pero la redacción va
variando ligera y continuamente, de manera que he tenido un trabajo enorme
corrigiéndolo para hacerlo coincidir con el original de Lázaro Carreter. De todas
formas, cualquier esfuerzo es poco para llevar al ciberespacio los magníficos
comentarios –para BUP- de tan preclaro maestro.
PEDRO SALINAS: “Perdóname por ir
así, buscándote”
Introducción
Poeta, profesor, crítico
literario, Salinas (1892-1951) destaca –dentro
de la generación del 27- por su poesía
amorosa, sobre todo gracias a sus dos libros fundamentales: La voz a ti debida (1933) y Razón de amor (1936). En sus versos, el
amor es una fuerza prodigiosa que da plenitud a la vida y sentido al mundo.