En la primera, algunos alumnos de nuestro centro. En la segunda, la pequeña trifulca en la que intervienen Orestes (un auténtico killer: ¿A quién hay que matar?), su amigo Pílades y el sorprendido Egisto. Por último, el grupo de actores (Grupo Párodos, de Talarrubias. Badajoz) saluda al final de la representación.
martes, 12 de abril de 2016
Electra, en el Teatro Romano de Sagunto
Para refrescar la representación a la que hemos asistido hoy día 12 de abril, por la mañana, subo unas fotografías que he tomado.
En la primera, algunos alumnos de nuestro centro. En la segunda, la pequeña trifulca en la que intervienen Orestes (un auténtico killer: ¿A quién hay que matar?), su amigo Pílades y el sorprendido Egisto. Por último, el grupo de actores (Grupo Párodos, de Talarrubias. Badajoz) saluda al final de la representación.
En la primera, algunos alumnos de nuestro centro. En la segunda, la pequeña trifulca en la que intervienen Orestes (un auténtico killer: ¿A quién hay que matar?), su amigo Pílades y el sorprendido Egisto. Por último, el grupo de actores (Grupo Párodos, de Talarrubias. Badajoz) saluda al final de la representación.
jueves, 25 de febrero de 2016
Vargas Llosa expresa su gratitud hacia la poesía de Góngora.
Cuenta Vargas Llosa en su libro de memorias El pez en el agua cómo, hacia finales de los 80, cuando él se presentó a las elecciones por la presidencia de Perú, la lectura de Góngora constituía un oasis de armonía en medio de las mezquindades de la disputa política:
Y en las noches, antes de
dormir, leía poesía, siempre a los clásicos del Siglo de Oro, y la mayor parte
de las veces a Góngora. Era
un baño lustral, cada vez, aunque fuera sólo por media hora, salir de las
discusiones, las conspiraciones, las intrigas y las invectivas y ser huésped de
un mundo perfecto, desasido de toda actualidad, resplandeciente de armonía,
habitado por ninfas y villanos literarios a más no poder y por monstruos
mitológicos, que se movían en paisajes quintaesenciados, entre referencias a
las tabulaciones griegas y romanas, música sutil y arquitecturas depuradas.
Había leído a Góngora, desde mis años universitarios, con admiración algo
distante; su perfección me parecía algo inhumana y su mundo demasiado cerebral
y quimérico. Pero entre 1987 y 1990 cuánto le agradecí haber erigido ese
enclave desactualizado y barroco, suspendido en las alturas más egregias del
intelecto y la sensibilidad, emancipado de lo feo, de lo mezquino, de lo
mediocre, de ese tramado sórdido en que se dibuja la vida cotidiana para la
mayoría de los mortales.
(...)
Pero ni siquiera el día
de la elección dejé de leer un soneto de Góngora, o una estrofa del Polifemo o
Las soledades o alguno de sus romances o letrillas y de sentir con esos versos
que, por unos minutos, mi vida se limpiaba. Quede aquí constancia de mi gratitud al gran cordobés.
Etiquetas:
Barroco,
Literatura Hispanoamericana,
poesía
martes, 2 de febrero de 2016
El poema del convaleciente
CONVALECENCIA
Sólo tú me acompañas, sol amigo.
Como un perro de luz, lames mi lecho blanco;
y yo pierdo mi mano por tu pelo de oro,
caída de cansancio.
¡Qué de cosas que fueron
se van... más lejos todavía!
Callo
y sonrío, igual que un niño,
dejándome lamer de ti, sol manso.
... De pronto, sol, te yergues,
fiel guardián de mi fracaso
y, en una algarabía ardiente y loca,
ladras a los fantasmas vanos
que, mudas sombras, me amenazan
desde el desierto del ocaso.
Juan Ramón Jiménez
Sólo tú me acompañas, sol amigo.
Como un perro de luz, lames mi lecho blanco;
y yo pierdo mi mano por tu pelo de oro,
caída de cansancio.
¡Qué de cosas que fueron
se van... más lejos todavía!
Callo
y sonrío, igual que un niño,
dejándome lamer de ti, sol manso.
... De pronto, sol, te yergues,
fiel guardián de mi fracaso
y, en una algarabía ardiente y loca,
ladras a los fantasmas vanos
que, mudas sombras, me amenazan
desde el desierto del ocaso.
Juan Ramón Jiménez
domingo, 27 de diciembre de 2015
Traduttore, traditore: Chejov traducido del ruso
Cuando
en la edición de Austral de La sala
número seis y otros cuentos, de Chejov, traducidos “del ruso” por N(icolas) Tasín, leyendo el
sorprendente relato “Volodya”, el adolescente de tal nombre piensa en su amor
por Nyuta, una mujer casada de treinta años, se encuentra ridículo en comparación
con ella. A continuación leemos: “Entonces imaginó que era calvo, guapo, ingenioso y vestido a la última
moda. De este modo podía acercarse a ella; sin duda alguna.”
Nos quedamos estupefactos con el primero de los atributos imaginarios. ¿Por
qué demonios desearía un joven ser calvo para poder seducir a una
mujer? Querríamos tener delante el original del texto para comprobar tan
extraña lección. Pero ocurre que no tenemos ese documento, ni sabríamos leerlo
en caso de poseerlo, pues ignoramos la lengua rusa. Solo nos queda buscar otras
traducciones en lenguas conocidas para confrontar ese uso.
En primer lugar nos vamos a la otra traducción al
castellano de que disponemos, la de Juan López Morillas en Alianza Editorial (El violín de Rotschild y otros relatos).
Allí nos encontramos lo siguiente: “Así,
pues, se apresuró a imaginarse guapo, atrevido, chistoso, vestido a la última
moda.” Desaparece la última oración, y el atributo sospechoso cambia por atrevido, aunque en ordenación
ligeramente diferente. Desde luego, resulta más lógica esta enumeración que la
anterior. ¿Quién tendrá razón?
Si nos
vamos a una traducción francesa que encontramos en el ciberespacio (hecha por
Denis Roche, en 1922, del ruso), hallamos la siguiente versión: “Il s’empressait alors de se rêver
beau, hardi, spirituel, habillé à la dernière mode...”. “Beau, hardi” pueden muy bien traducirse por
“guapo, atrevido”, con lo que nos viene a confirmar que la traducción de López
Morillas –que además presenta el mismo orden que la francesa- resulta más
coherente y que probablemente el “calvo”
de Tasin no sea sino un error. Pero, ¿de dónde pudo salir tan tremendo error?
La respuesta nos la va a proporcionar la última traducción que consultamos,
también en Internet.
Se trata
de la traducción al inglés clásica, la de Constance Garnett (1861-1946),
primera traductora al inglés de los narradores rusos y la que los dio a conocer
en lengua inglesa. Reza así: “then he made haste to imagine
himself bold, handsome, witty, dressed in the latest fashion.” La clave está aquí: bold en inglés significa atrevido, osado; pero se parece mucho a bald, que significa calvo. Pensamos que
N. Tasin no traducía del ruso, como afirma la edición de Austral, sino que lo
hacía del inglés y cometió un gazapo estremecedor a causa de una imperdonable
confusión de vocablos.
A menos que ya en ruso haya una
semejanza de vocablos como la del inglés y el error procediera de allí, pero
eso me lo tendría que aclarar alguien que supiera ruso y pudiera manejar el
texto original de Chejov. El guante está lanzado.
P.S. Mi ex-alumna Diana Mykhalyuk, que sabe ruso, me confirma que, en el original de Chejov, la enumeración (красивым, смелым, остроумным, одетым по самой последней моде…) tiene que traducirse "guapo, valiente, ingenioso, vestido según las últimas tendencias". El término en cuestión (смелым) puede traducirse como "valiente, osado, atrevido", es decir, "bold" en inglés, que produce la confusión, pero nunca como "calvo". Quod erat demostrandum.
P.D. Leyendo un ensayo de Ricardo Baeza (gran traductor, entre otros, de Oscar Wilde) sobre la traducción, de igual título que este post (Traduttore: traditore), donde se queja del bajo nivel de las traducciones a lengua española en su época (escribe en 1928), hace la siguiente observación, que creemos viene muy a cuento con lo que acabamos de analizar: "dejando a un lado ese fraude de traducir de una traducción, tan frecuente entre aquellos traductores que gustan precisamente de figurar como traductores "directos" del inglés, el alemán o el ruso."
(Subrayado mío. ¿Estaría pensando en Tasin, que traduce a Chejov en los años 20?)
P.S. Mi ex-alumna Diana Mykhalyuk, que sabe ruso, me confirma que, en el original de Chejov, la enumeración (красивым, смелым, остроумным, одетым по самой последней моде…) tiene que traducirse "guapo, valiente, ingenioso, vestido según las últimas tendencias". El término en cuestión (смелым) puede traducirse como "valiente, osado, atrevido", es decir, "bold" en inglés, que produce la confusión, pero nunca como "calvo". Quod erat demostrandum.
P.D. Leyendo un ensayo de Ricardo Baeza (gran traductor, entre otros, de Oscar Wilde) sobre la traducción, de igual título que este post (Traduttore: traditore), donde se queja del bajo nivel de las traducciones a lengua española en su época (escribe en 1928), hace la siguiente observación, que creemos viene muy a cuento con lo que acabamos de analizar: "dejando a un lado ese fraude de traducir de una traducción, tan frecuente entre aquellos traductores que gustan precisamente de figurar como traductores "directos" del inglés, el alemán o el ruso."
(Subrayado mío. ¿Estaría pensando en Tasin, que traduce a Chejov en los años 20?)
Etiquetas:
Literatura rusa,
Literatura Universal,
Traducción
lunes, 14 de diciembre de 2015
1º Bachto. Trabajo voluntario 2ª Evaluación
- Se tratará de hacer individualmente y
escrito a mano un comentario
de texto, siguiendo el modelo de los que
se hacen en clase o el del Lazarillo de
Tormes que os entregué, y que, por tanto, constará de las siguientes fases:
1- Localización.
2- Tema.
3- Estructura interna.
4- Comentario de la forma en relación con el contenido.
5- Conclusión.
- Se podrán elegir los textos publicados en el blog como ampliación de la materia de clase que correspondan al período de literatura estudiado: de
- Romance del infante Arnaldos,
- Romance de Álora, la bien
cercada,
- fragmento de García Lorca en
relación con Manrique,
- fragmento de La Celestina (“la música de
las palabras”),
- soneto de Garcilaso sobre
Dafne y Apolo,
- Oda a Salinas, de Fray Luis de
León
- fragmento de Santa Teresa
(episodio de la transverberación),
- poema de San Juan de la Cruz : “En una noche oscura”,
- el soneto con estrambote de
Cervantes,
- descripción de Dulcinea de
Cervantes
- soneto de Lope de Vega: “¿Qué
tengo yo que mi amistad procuras?”
- la prosa conceptista de
Gracián: “Aplicación y Minerva”
- un soneto de Sor Juana Inés de la Cruz
Se los puede localizar en el blog
por fechas: entre diciembre de 2008 y marzo de 2009. O poniendo los nombres oportunos en
el buscador interno.
- Habrá que avisar al profesor del texto que se va a trabajar antes del 2 de febrero. Y el trabajo se entregará con fecha límite del 16 de febrero. (N.B. Por los motivos expuestos en clase la fecha límite de entrega se adelanta al 28 de enero. Hay que avisar del texto elegido con anterioridad a esa fecha.)
- El trabajo voluntario puede subir hasta 1 punto la nota de la evaluación.
- Habrá que avisar al profesor del texto que se va a trabajar antes del 2 de febrero. Y el trabajo se entregará con fecha límite del 16 de febrero. (N.B. Por los motivos expuestos en clase la fecha límite de entrega se adelanta al 28 de enero. Hay que avisar del texto elegido con anterioridad a esa fecha.)
- El trabajo voluntario puede subir hasta 1 punto la nota de la evaluación.
domingo, 13 de diciembre de 2015
La Pardo Bazán nos resume una leyenda de Bécquer: El Beso
Doña Emilia Pardo Bazán,
visitando un convento cercano a Santiago de Compostela, y contemplando las
esculturas de los marqueses de Ayamonte, cree reconocer la pareja de estatuas que protagonizan
la leyenda El beso, de Bécquer, que,
de paso, nos resume magistralmente:
Mirándole tan reposado y
digno en su actitud, acordéme del vencedor de Cerinola, héroe de piedra de la
inimitable leyenda de Bécquer, El Beso. Quien haya leído las fantásticas
narraciones del poeta sevillano, recordará aquella en que un joven oficial del ejército
invasor de Napoleón, obligado a alojarse y pasar la noche en la iglesia de un
convento, se enamora perdidamente de una estatua orante de mujer hermosísima
que allí encuentra; habla de ella a sus compañeros de guarnición, la pinta con
vivos y mágicos colores: primero se burlan de tan extraño amor, pero después,
movidos ya de curiosidad, deciden ir la noche siguiente a conocer a la dama de
mármol que roba a su amigo el sentido. Acuden en efecto a la vieja iglesia,
cuyo lóbrego recinto ilumina la escasa claridad de una linterna. En el fondo
del arco sepulcral ven a la dama, que a todos sorprende por su belleza
maravillosa. Pero la iglesia está fría y húmeda; encienden para calentarse una
gran fogata hecha con trozos de la rica sillería tallada del coro, se sientan
alrededor de la lumbre, destapan botellas y corre el espumoso champaña
trastornando los juicios: el grupo de militares se anima, unos cantan báquicas
canciones, otros profanan con gritos y blasfemias la nave solitaria. Entretanto
el capitán francés bebe como un desesperado, sin apartar los ojos de la estatua
que, al rojizo resplandor del fuego, parece de carne, y dijérse que se ruboriza
ante el sacrílego espectáculo. Los vapores de la embriaguez turban el cerebro
del oficial, que, levantándose, va a ofrecer una copa de champaña al noble
guerrero arrodillado junto a la dama. Sus compañeros reprenden su osadía, y él,
más exaltado cada vez, exclama contemplando la efigie de mujer: “Miradla,
miradla. ¿Queréis más vida, queréis más realidad? Esa mujer de piedra parece
incitarme con su fantástica hermosura. Un beso, sólo un beso tuyo podrá calmar
el ardor que me consume…” Y se dirige a la estatua con los brazos abiertos,
como fuera de sí; pero en el mismo punto de tocarla cae al suelo, ensangrentado
y deshecho el rostro. El inmóvil guerrero, alzando la mano, le había derribado
con una espantosa bofetada de su guantelete de piedra.
(“Impresiones santiaguesas. Una joya del arte renaciente”)
(“Impresiones santiaguesas. Una joya del arte renaciente”)
Etiquetas:
4º ESO,
Literatura Hispanoamericana,
Romanticismo
lunes, 7 de diciembre de 2015
Un ejemplo del humorismo inglés: De Quincey
Esta magnífica gradación retrógrada constituye un excelente ejemplo del humorismo británico. En este caso con su toque de humor negro. Procede de Thomas de Quincey en Del asesinato considerado como una de las bellas artes:
“Si uno empieza por permitirse un asesinato pronto no
le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del
día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas
para el día siguiente. Una vez que empieza uno a deslizarse cuesta abajo ya no
sabe dónde podrá detenerse.”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)