Releo, en mi grupo de
lecturas, Últimas tardes con Teresa, y éstas son algunas de las reflexiones que
me provoca:
- En la “novela familiar” de
Pijoaparte (su creencia de que desciende de un marqués) hay algo que liga a
este pícaro del siglo XX con el Buscón don Pablos, y sus ansias de
ennoblecimiento (que serán dura y sistemáticamente rechazadas por el propio
autor de la novela, don Francisco de Quevedo y Villegas –no olvidemos sus dos
caídas del caballo que vertebran la estructura del relato-). Aquí serán también
dos sus fracasos: el sueño francés de la familia Moreau y el sueño de Teresa
Serrat (al principio y al final de la novela).
- Y es que, en mi opinión, la
novela de Marsé podría ser encuadrada como un cruce entre la inmarcesible
tradición de la picaresca y la novela social, aunque, eso sí, una
novela social rompepelotas y netamente contraria a los cánones del movimiento.
Pues sí la novela social (o socialista) se centra en la crítica de un régimen
político y social dominado por la derecha, aquí lo que se critica es a los burguesitos
progres que quieren encarnar esa crítica al sistema. Por eso la obra no fue
bien recibida por la izquierda (Vázquez Montalbán, en su evocación en El País (17-2-1985), o Corrales Egea,
que señala como la obra se aparta de la dirección correcta en orden a la
censura).