lunes, 22 de diciembre de 2025

ÚLTIMAS TARDES CON TERESA, Juan Marsé (1966)

 

Releo, en mi grupo de lecturas, Últimas tardes con Teresa, y éstas son algunas de las reflexiones que me provoca:                     

 

- En la “novela familiar” de Pijoaparte (su creencia de que desciende de un marqués) hay algo que liga a este pícaro del siglo XX con el Buscón don Pablos, y sus ansias de ennoblecimiento (que serán dura y sistemáticamente rechazadas por el propio autor de la novela, don Francisco de Quevedo y Villegas –no olvidemos sus dos caídas del caballo que vertebran la estructura del relato-). Aquí serán también dos sus fracasos: el sueño francés de la familia Moreau y el sueño de Teresa Serrat (al principio y al final de la novela).

 

- Y es que, en mi opinión, la novela de Marsé podría ser encuadrada como un cruce entre la inmarcesible tradición de la picaresca y la novela social, aunque, eso sí, una novela social rompepelotas y netamente contraria a los cánones del movimiento. Pues sí la novela social (o socialista) se centra en la crítica de un régimen político y social dominado por la derecha, aquí lo que se critica es a los burguesitos progres que quieren encarnar esa crítica al sistema. Por eso la obra no fue bien recibida por la izquierda (Vázquez Montalbán, en su evocación en El País (17-2-1985), o Corrales Egea, que señala como la obra se aparta de la dirección correcta en orden a la censura).

 

lunes, 15 de diciembre de 2025

Dos milagros de la historia del cine

 

Para José Antonio Jiménez, que me dio a conocer los filmes de Linklater.

 

Hacia principios del siglo XXI se consumaron lo que considero dos milagros de la historia del cine. Por milagro (se puede entender de muchas maneras, como hacer películas magníficas con escaso presupuesto) me refiero aquí al hecho de hacer una serie de películas en torno a la misma trama y con los mismos actores con bastantes años de por medio. Estoy aludiendo al díptico de Denys Arcand: El declive del Imperio americano (1986) y Las invasiones bárbaras (2003), y a la trilogía de Richard Linklater: Antes del amanecer (1995), Antes del atardecer (2004) y Antes del anochecer (2013). Teniendo en cuenta los imperativos de la industria cinematográfica resulta complicado que se puedan llevar a cabo estos proyectos. En ambos casos ayudó el hecho de que fueran filmes exitosos los que abrían la serie, y en el de Linklater de que se tratara de sólo dos actores (Ethan Hawke y Julie Delpy) que, además, colaboraron también en la escritura del guion en las últimas películas de la serie. Más reducido (sólo dos filmes), pero más complejo, es el caso de las de Denys Arcand, pues se llevan a cabo con 17 años de diferencia y el núcleo de actores que se repiten consta de seis.

 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Sobre algunas fuentes de la SONATINA de Rubén Darío.

 

La reciente lectura de los Cuentos de la Alhambra, de Washington Irving, me trajo a la cabeza, en varios momentos, la “Sonatina”, de Rubén Darío. ¿Será una de sus fuentes?, se preguntaba el crítico hidráulico que muy frecuentemente soy. Eso me llevó a consultar un curioso ensayo, que había leído tiempo ha, de Manuel Cardenal de Iracheta, recogido en su libro póstumo Comentarios y recuerdos (Revista de Occidente, 1972). Allí encontramos su escrito sobre “La Sonatina de Rubén”. En él, tras disculparse de introducir la mirada crítica en la poesía (que está hecha para sentirse), y reconocer que “las cuerdas de la lira de un poeta están siempre tomadas de las de otros poetas”, ensaya indagar en el “entronque y dependencia” de Darío respecto de la poesía francesa aplicado a este poema. Y traza la siguiente línea genealógica de antecedentes:

 

Victor Hugo: “La rose de l´infante” (La légende des siècles, 1859)

 

Stuart Merrill: “La douleur de la princesse” (Les gammes, 1887)

 

Albert Samain: “L´infante” (Au jardín de l´infante, 1893)

 

Rubén Darío: “Sonatina” (Prosas profanas, 1893)